El delito de odio está sancionado en el Código Penal con la pena de prisión de uno a cuatro años y además, con la pean de multa de seis a doce meses.
Este delito de odio, o de fomento de la violencia contra grupos o personas por motivos religiosos, racistas, étnicos o ideológicos, lo que pretende es dotar de protección a las personas que pueden considerarse “diferentes” por los motivos expuestos, puesto que se somete la libertad de expresión a principios superiores, como es el de la igualdad y dignidad de todos los ciudadanos.
El artículo que tipifica este delito es el 510 del Código Penal. En este precepto se establece que se castigarán las siguientes conductas:
Las penas que lleva aparejadas este delito, las que hemos mencionado al principio, se impondrán en su mitad superior cuando las conductas descritas en los párrafos anteriores se realicen a través de medios de comunicación o internet, entre otros medios, que permitan que la difusión del mensaje alcance a un número alto de personas.
Como vemos, este delito pretende sancionar a aquellas personas que promuevan la violencia, la discriminación o el odio contra determinados colectivos. La parte principal de este delito es la existencia de mensajes o expresiones que contengan un mensaje, aunque se envíe de forma indirecta y genérica.
No es un delito de resultado y por ello, basta que se genere un peligro que cristaliza en el mensaje emitido, que debe tener una carga considerable de odio y discriminación. Se exige pues, que el mensaje vaya contra la buena convivencia de los ciudadanos.
El mensaje debe de contener ofensas que se constaten en un discurso de odio , en el que se contengan expresiones que hieran los sentimientos comunes de determinados colectivos de la población.
Este delito, para ser sancionable, no exige la existencia de un dolo, simplemente se requiere que concurran una serie de expresiones que no se vierten de forma incontrolada ni por error.
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